Hernia discal y ajustes de quiropractica

herniateddisc_spanish-BB[1][1]

La columna vertebral está formada por 24 huesos móviles, junto con el sacro y el coxis. La pérdida de dicha movilidad hace que se puedan irritar los nervios y por tanto que haya una interferencia en la transmisión de los impulsos nerviosos. Entre cada vértebra existe una estructura, el disco intervertebral, que tiene la función de amortiguación. El disco está formado por el núcleo pulposo y el anillo fibroso. El núcleo pulposo ocupa la parte central y tiene un alto contenido en agua, que va disminuyendo con la edad, lo que hace que con los años pierda elasticidad y capacidad para soportar tensiones. El anillo fibroso recubre el núcleo pulposo y está formado por láminas dispuestas en distintos ángulos, lo que facilita la transmisión de presiones.

A partir de los 30 años se producen cambios degenerativos en el disco que conducen a una pérdida de resistencia del mismo. El anillo fibroso puede hacerse incompetente y el núcleo puede desplazarse posteriormente (protrusión discal) e incluso romperse, de forma que el núcleo se desplace más. Esto es lo que se conoce como hernia de disco y puede producir síntomas por compresión de raíces nerviosas o incluso por compresión medular, en casos severos. Las hernias de disco son más frecuentes a nivel cervical y lumbar, por ser estos los segmentos con mayor movilidad de la columna.

La Quiropráctica aparece como la mejor manera de prevenir y de tratar las hernias discales de forma segura, efectiva y natural. Con los ajustes quiroprácticos vamos a mantener el eje natural de la columna, vamos a detener el proceso de degeneración vertebral y vamos a darle más espacio al disco intervertebral para su funcionamiento. Las vértebras subluxadas (mal alineadas) presionan el disco y hacen que pueda llegar a producirse una hernia discal. No todas las hernias discales dan sintomatología, de hecho hay estudios que demuestran que una de cada 3 personas presentan hernias discales sin ellas saberlo. No hay que esperar para chequearse la columna. Y no hay que esperar a que nos aconsejen una operación para tomar las riendas en nuestra salud. Muchas veces las operaciones aconsejadas no solo no mejoran nuestro estado, sino que lo empeoran, ya que “corrigen” la hernia discal pero aparecen cicatrices retractivas que hacen que la zona nerviosa siga irritada y por tanto las sensaciones sean idénticas o peores a las referidas antes de someternos a la operación. No pierdes nada por acudir a nosotros, el quirófano puede esperar.

-¿Puede el cuidado quiropráctico ayudarme con mis problemas de disco?

-La quiropráctica se centra en detectar la vértebras mal alineadas de la columna vertebral y corregirlas a través de los ajustes. Cuando una vértebra está mal alineada, el disco intervertebral irá perdiendo su capacidad de amortiguación y se irá degenerando, ya que se pierde la movilidad y la laxitud de la zona. Cuando ya tenemos un proceso de hernia discal instaurado, la quiropráctica conseguirá detener el proceso de degeneración, recuperar la movilidad perdida y mantener el resto de la columna sana para evitar que siga la misma evolución. Cuanto antes te cuides, antes cambiarás.

-¿Puede el cuidado quiropráctico ayudarme si ya estoy operado de columna?

-¡¡¡Claro que sí!!!, de hecho muchos de nuestros pacientes recurren a nosotros después de pasar por un quirófano porque no han encontrado el cambio que esperaban y encuentran una gran mejoría. Una operación no garantiza que la sintomatología desaparezca, muchas veces quedan cicatrices retráctiles en la zona que dan las mismas sensaciones que la hernia y el paciente está igual de incapacitado. Para nosotros la cirugía siempre va a ser la última opción, pero si ya estás operado, puedes beneficiarte también de nuestro cuidado. El resto de tu columna tiene que estar libre para no seguir el mismo camino y necesitas poder funcionar al máximo de tus posibilidades.

Leave a Comment: